Nuevas tecnologías, perenne deseo de comunicación
Los últimos veinticinco años han visto un desarrollo exponencial en la capacidad tecnológica de los dispositivos que facilitan la comunicación humana. La combinación de estos desarrollos en telefonía móvil, ordenadores, fibra óptica y satélites, ha facilitado a millones de personas la comunicación instantánea y el acceso inmediato a una extraordinaria cantidad de información, noticias y opiniones de todo el globo, en forma de textos, imágenes, sonido. Esta revolución tecnológica de la información y la comunicación no puede entenderse adecuadamente solo en términos instrumentales. La cuestión no se reduce a la velocidad, el volumen y la eficiencia en el acceso a datos e informaciones; cambian los modos como la gente usa esas tecnologías para comunicarse, aprender e interactuar. Es un salto de paradigma en el corazón de la cultura comunicativa humana.
La visión del Magisterio sobre comunicación se ha desarrollado mucho en los últimos decenios, sin ingenuidades, pero con una visión fundamentalmente positiva. El propio Papa Benedicto XVI lo decía el sábado 30 de abril pasado: “Se puede decir que toda la enseñanza de la Iglesia en este sector, a partir de los discursos de Pio XII, pasando por los documentos del Concilio Vaticano II, hasta mis más recientes mensajes sobre las nuevas tecnologías digitales, contiene una vena de optimismo, de esperanza y simpatía sincera hacia quienes se dedican a este campo, para favorecer el encuentro y el diálogo, servir a la comunidad humana, contribuir al desarrollo pacífico de la sociedad”.(Discurso a la Asamblea de las Radios de la “European Broadcasting Union).